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Descarga de apps y protección de datos: el caso WhatsApp

Publicado el 14/05/2013, por Cristina Martínez Garay
el caso whatsapp

No es ninguna novedad que está de moda el uso masivo de las aplicaciones habida cuenta que en España el 63,2 % de los usuarios dispone a día de hoy de teléfonos inteligentes. Asimismo, son evidentes las ventajas y comodidades que ofrecen muchas de estas aplicaciones en el ámbito personal y profesional.

La gama de apps que un usuario puede descargarse es muy diversa y, como todo, algunas son más útiles que otras aunque esto necesariamente no siempre depende del precio si no del gusto del consumidor. Ahora bien, la mayoría de los usuarios no se plantean qué pasa con sus datos, con la información que contiene su móvil, si no que se limitan a hacer clic en “instalar” sin analizar qué es lo que están aceptando a cambio de obtener cualquier app. Eso si, como en algunos casos es “gratis” pues no pasa nada...

Echando la vista atrás solo unos años, algo parecido ocurría con las redes sociales y en la actualidad, si somos rigurosos, sigue pasando aunque he de decir que en menor medida. Sin embargo, con las apps entramos en un nuevo panorama donde la regulación llega más tarde que la realidad, consumiéndose una serie de servicios que no se ajustan o mejor dicho, no siempre se ofertan como es debido ante la falta de transparencia y conocimiento de los tipos de procesamiento de los datos que realizan dichas aplicaciones.

Estas aplicaciones son capaces de recopilar gran cantidad de datos de los dispositivos a fin de proporcionar nuevos e innovadores servicios para el consumidor. Ante esta situación, el Grupo de Trabajo del Artículo 29 ha aprobado recientemente un interesante Dictamen sobre la privacidad en las aplicaciones móviles. En él se determina una serie de obligaciones encaminadas a la protección de datos de los usuarios dirigida principalmente a cuatro grupos: desarrolladores de aplicaciones, fabricantes de dispositivos, distribuidores y proveedores de servicios publicitarios. En base a este Dictamen, este post tiene por objeto analizar la aplicación más utilizada del momento: WhatsApp.

  1. Marco jurídico:

    El tratamiento de los datos de los usuarios ante las descargas de aplicaciones supone la aplicación de la normativa de protección de datos, en el ámbito Europeo la Directiva 95/46 CE, siempre y cuando se cumplan las condiciones para ello, que son básicamente dos:

    • Que el establecimiento del Responsable de Tratamiento se encuentre en un país miembro de la UE.

    • Que pese que el Responsable no esté establecido en el territorio comunitario haga uso de los “equipos” situados en el territorio de dicho Estado miembro.

    En el caso de las apps, habida cuenta que los dispositivos de los consumidores europeos donde se almacenan los datos de los usuarios se encuentran en Estados miembros, este criterio serviría para aplicar la normativa Europea de Protección de Datos. El problema con el que nos encontramos es que los proveedores y distribuidores no asumen ni aceptan el sometimiento a otras legislaciones que no sean las de su Estado.

    Seguramente pocos sepan que el servicio de WhatsApp va dirigido a usuarios de los Estados Unidos, de ahí que el texto que todos aceptamos esté en inglés. Ahora bien, según sus términos y condiciones de uso, aunque seas ciudadano de la UE si accedes a este servicio estás aceptando el sometimiento a la Ley de California.

    No obstante, tal y como afirma el GT29 en el informe arriba referenciado, las directivas son leyes imperativas de forma que no están sujetas a renuncia contractual. Lo que supone, para la tranquilidad de todos los usuarios de WhatsApp, que la normativa europea de privacidad no se podría excluir por una mera declaración unilateral o por lo menos, sería éste un argumento bastante controvertido.

  2. Información y “Opción” al consumidor.

    Han sido múltiples las noticias, cadenas de mensajes de protesta y quejas que han ido circulando estos meses por los usuarios acerca del cobro de una cuota anual simbólica por la descarga de la aplicación WhatsApp para aquellos usuarios que tengan el sistema Android. Pero... ¿qué hay de nuestra información?

    En general, es una maraña localizar las condiciones de servicio y la información relativa a la Política de Privacidad previamente a la instalación de una app en el dispositivo móvil y esto no es una casualidad.

    En el caso de WhatsApp, resulta que por hacer clic en “instalar” los consumidores han consentido que la aplicación con más usuarios del momento tenga acceso a la agenda con todos los contactos sean o no usuarios de WhatsApp. ¿Es ello necesario para posibilitar la prestación del servicio?

    Las Autoridades de Holanda y Canadá tienen su opinión al respecto, por lo que han denunciado la infracción de las normas de privacidad por WhatsApp por cuanto -cómo ha establecido el GT29- debe ser el usuario quien seleccione los contactos con los que desea comunicarse a través de este servicio de mensajería instantánea en lugar de permitir, sin dar otra opción, el acceso a la libreta de direcciones completa.

    Entrando a analizar a la validez del consentimiento prestado, el GT29 ya ha advertido que el hacer clic en el botón “instalar” no constituiría un consentimiento libre en el contexto de los dispositivos inteligentes de aceptación de términos y condiciones y/o política de privacidad por el usuario, si no que debe tener la libertad de aceptar o rechazar.

  3. ¿Seguridad?

    Por último, únicamente señalar que a la vista de los antecedentes de WhatsApp ante la omisión del deber de cifrado de la información transmitida por los usuarios vía Wi-Fi se generan dudas más que razonables sobre el cumplimento por parte de esta aplicación de las medidas de seguridad en materia de Protección de Datos, lo que daría lugar a otro análisis en este sentido a la luz del Real Decreto 1720/2007,de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal.